La tormenta perfecta

Joaquín Farina

 
 
La economía mundial avanza hacia la tormenta perfecta. Por un lado, se presenta un frente inflacionario a nivel global y, por el otro, nubarrones de estancamiento económico. Esto se monta, además, sobre los resabios de la crisis anterior, y en un marco de rebeliones populares en casi todos los continentes, aumento de la presión del endeudamiento sobre las empresas y estados nacionales y la inestabilidad atmosférica derivada de la pandemia. El clima socioeconómico actual no deja ángulo de acción para la gestión de la crisis en el marco de la economía de mercado.
Durante el auge previo a la crisis del 2007/2008 pocos se animaban a augurar un futuro sombrío para el devenir del capitalismo. Existía una creencia extendida en los mecanismos de respuesta y auto sanación del capitalismo aun entre marxistas. Algunos depositando la esperanza en los mercados y otros en los, en apariencia, todopoderosos estados burgueses. El debate en torno al catastrofismo entre nuestro compañero Pablo Rieznik y Claudio Katz en el marco del EDI aún estaba caliente. En ese debate entre Marxistas ninguno desconoce a la crisis, pero mientras Katz exponía la capacidad de los mecanismos de mercado para subsanar las crisis y hasta expresaba cierta admiración al respecto, Rieznik, en cambio, destacaba el carácter creciente de cada crisis y desde la reivindicación del catastrofismo la potencialidad de que en ese marco se imponga, dado un creciente grado de conciencia de las masas, un gobierno de trabajadores, una dictadura del proletariado.